Coaching educativo

Desde siempre en las instituciones educativas de todos los niveles se ha trabajado con técnicas que permitan ayudar personal y grupalmente a los estudiantes a  lograr objetivos académicos, de tal manera que la intención del Coaching siempre ha estado presente en el mundo académico.
Las metodologías, para lograr este propósito, han ido cambiando a partir de los paradigmas educativos, pero la esencia se ha mantenido, desde el modelo tradicional, pasando por el conductista, cognitivista y constructivista hasta llegar al crítico reflexivo. Unos más directivos e instruccionales y otros más abiertos hasta llegar a respetar la personalidad, el ritmo y estilo de aprendizaje de cada estudiante. Sin embargo, esto no quiere decir que el Coaching educativo esté ligado a la historia de la educación, pero existen referentes que se podrían traer a colación, como el “aprender a aprender” del cognitivismo y el “aprendizaje autónomo y colaborativo” del constructivismo.
Son varias las definiciones que se han hecho sobre el Coaching educativo, todas muy ligadas a los conceptos base del Coaching, pero contextualizados en los niveles educativos (básico, universitario y educación continua), instituciones y actores.
Para Bou (2013), es una disciplina que aboga por una nueva metodología de enseñanza que conlleva una forma diferente de entender el concepto de aprendizaje y nace con la intención de ocupar espacios de aprendizaje basados en los procesos de aprender a aprender que incluyen la toma en consideración de cada individuo desde un punto de vista holístico (talentos, cualidades, habilidades, actitudes, competencias, paradigmas, modelos mentales, juicios, emociones, creencias, valores, etc.) y analizar cómo estos procesos influyen en las relaciones académicas, personales y profesionales que se dan en el ámbito educativo.
Van Niewerburgh (2012) citado por Bueno (2013), afirma que el Coaching educativo “es una disciplina a tener en cuenta en el sistema educativo ya que busca mejorar el rendimiento de las personas, para lo cual trata de liberar su potencial y así incrementar sus posibilidades de éxito”. (p. 6)
Para Mejías (2015),  el Coaching es un disciplina pragmática, orientada a resultados de demostrada utilidad en ámbitos educativos y académicos. Esta diferencia entre educativo y académico es propuesta por Malagón (2010) citado por esta autora, atribuyendo el primero al nivel más general e inclusivo y al segundo un nivel que puede ser más ajustado a los estudios superiores u otros estudios más especializados.
En este mismo sentido, la autora comenta que ambos conducen al alumno a clarificar un problema o dificultad, a cuestionar valores,  creencias y prácticas concretas, ayudando a identificar los frenos que impiden el desarrollo de las capacidades y a descubrir los recursos en los que puede apoyarse, para crear y aplicar soluciones personales eficaces que le permitan alcanzar sus objetivos.
De tal manera que según Sánchez y Boronat (2014) citados por Mejías (2015) manifiestan que el Coaching educativo es un proceso interactivo y sistemático de aprendizaje y de descubrimiento individual, centrado en el presente y orientado al cambio y a la excelencia, que pretende desarrollar la autonomía del alumno, siendo éste el protagonista de los pasos a seguir y de los resultados obtenidos.
Partiendo de estas definiciones se puede decir que, como lo afirma Roura (2012) en el ámbito educativo, el Coaching ofrece un enfoque centrado en el potencial emergente humano, en la capacidad de la persona, en que la persona tiene los recursos (ya sean internos o externos) y todo esto desde el marco de la confianza. Porque sólo desde la confianza se puede profundizar en el autoconocimiento, en la autoestima, en la seguridad, en la proactividad, en la responsabilidad, y en la acción.
En otro contexto el mismo autor sostiene que la introducción del Coaching en educación genera un nuevo paradigma:
Adoptar un nuevo paradigma educativo que amplíe el concepto “educación” supone ampliar la visión no sólo del aprendizaje y de los procesos de aprendizaje sino del propio concepto básico de desarrollo. ¿Por qué? Por la sencilla razón que enfocarse en aprendizaje de competencias habiendo olvidado el desarrollo de las capacidades (necesidades psicológicas) y del potencial  (conjunción del desarrollo socioemocional y cognitivo interdependientes)… es una manera incompleta de abordar la persona humana. (párr. 5)

En lo personal, se asume el concepto de Coaching educativo como un enfoque metodológico del Coaching contextualizado en la educación formal, no formal e informal, manteniendo su esencia.
Referencia:
Luzardo H., (2016). Aproximación a un modelo didáctico basado en Coaching Educativo para la Práctica Profesional Docente I de la Licenciatura en Educación Mención Básica Integral de la Universidad de Los Andes. Madrid. Trabajo fin de Máster del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano. España-Unión Europea.

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