El coaching actúa a
partir de creencias potenciadoras. Se basa en las siguientes:
Si quieres
comprender, actúa.
El primer principio del coaching consiste en que el aprendizaje está en la
acción. El cambio proviene de la acción, no de la comprensión intelectual. La
acción produce realimentación y aprendizaje. En coaching, la acción consiste en
avanzar hacia tus objetivos, vivir tus valores y poner a prueba tus creencias,
tanto respecto a ti mismo como a los demás.
No hay fracaso, tan
sólo aprendizaje.
El fracaso es sólo un juicio sobre los resultados a corto plazo. Que no hayas
alcanzado tu objetivo significa únicamente que no lo has alcanzado todavía. El
fracaso no es una idea sensata simplemente porque no se puede probar una negación.
No puedes decir que has fracasado a menos que abandones, y ésa es una elección
tuya.
Tenemos todos los
recursos que necesitamos, o podemos crearlos. No hay personas sin recursos, tan
sólo hay estados mentales sin recursos.
Todo comportamiento
tiene un propósito.
Nuestras acciones no son aleatorias, con ellas tratamos siempre de conseguir
algo. Siempre nos estamos moviendo hacia alguna clase de objetivo, aunque no
nos demos cuenta de ello. Márcate, pues, tus propios objetivos, porque de lo contrario
te encontrarás con muchas personas que estarán encantadas de hacerlo por ti.
Tener alguna opción
es mejor que no tener ninguna. Si le proporcionas a tu cliente una opción
mejor de acuerdo con sus creencias
y sus valores, seguro
que la acepta.
Creamos nuestra
propia realidad.
Todos tenemos diferentes experiencias, intereses, estados de ánimo,
compromisos, gustos, disgustos y preocupaciones, de modo que nos formamos
distintas creencias a partir de las experiencias de nuestra vida, perseguimos distintos
objetivos y tenemos valores distintos. Estas creencias, estos objetivos y estos
valores constituyen las características principales de nuestros mapas mentales,
que a su vez dan forma al mundo que percibimos. Actuamos como si estos mapas
fuesen reales. Puede que esos mapas sean buenos y nos proporcionen mucha
libertad para explorar o malos, insuficientes y llenos de peligros aparentes y
nos limiten nuestras posibilidades. El coach tiene su propio mapa, respeta la visión
del mundo de su cliente y trabaja con ella. Su intención no consiste en acercar
la visión del mundo del cliente a la suya propia, sino en ayudarle a encontrar
más opciones en su propio mundo.

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